
El Bosc Encantat d’Òrrius
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Hay tardes que piden bosque. Sin prisa, sin plan rígido. Ayer fue uno de ellos: Roberta, Karol, los niños y yo cargamos agua, algo de fruta y salimos rumbo a Òrrius, a media hora de casa. Buscábamos aire, tierra y un poco de misterio. Entre piedras que parecen tener rostro El camino hasta el aparcamiento es sencillo hasta que deja de serlo. Carretera de pueblo con muchas curvas y que te obliga a dejar el coche antes y caminar. Mejor así: el silencio (o las hojas moviéndose) empieza antes. Roberta olfateaba cada rama como si no hubiera un mañana. Los… Seguir leyendo →















