La cuesta del autoescuela

No sé si es algo que hacen todos los profesores del autoescuela que hay en este pueblo, pero desde siempre que he estado aquí de vacaciones he visto una situación cómica para el que la vive desde fuera y supongo que muy amarga para el que la ve desde dentro del coche.

La cuestión es que unos metros más arriba del portal de casa de mi abuela hay una cuesta con bastante pendiente. Además, es entre dos casas lo que da pie a que sólo quepa un coche tranquilamente. La cosa es que los profesores, antes de subir la cuesta te dicen que pares, y ahí te encuentras con la primera calada de la jornada. Momentos después, parece que el profesor da sus lecciones sobre cómo afrontar dicho reto, se vuelve a encender el motor y a los pocos segundos, un ligero acelerón y ¡plaf!, segunda calada.

Recuerdo que cuando lo veía de pequeño siempre pensaba que eran un poco matados porque no tenía mucho sentido que yo pudiera subir con la bicicleta la cuesta sin problemas y ellos, con un majestuoso coche no. Creo que en los 8 años o así que debo de tener el carné de conducir a mi se me habrá calado una única vez…

Al final, en esta ocasión que he estado observando se le habrá calado a la pobre chica como unas 9 veces en cosa de 9 metros… Es lo que tiene aprender a conducir.

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