Salvando Vidas

La cooperación tecnológica entre la NASA y una empresa privada ha permitido desarrollar un paracaídas especial que es capaz de posar en el suelo, a salvo, a un pequeño avión o avioneta, junto a sus tripulantes. Este sistema de seguridad de emergencia evitará muertes y graves pérdidas económicas.

Salvando VidasLa idea se puso en marcha en 1994, cuando el programa SBIR (Small Business Innovation Research) de la NASA asignó un contrato de estudio a la empresa Ballistic Recovery Systems. El objetivo era diseñar un sistema de recuperación de emergencia para aviones con un solo motor, de bajo coste y bajo peso. En octubre de 2002, un piloto a bordo de un Cirrus SR-22 salvaba su vida gracias a uno de estos dispositivos. La avioneta apenas sufrió daños. Fue el primer uso en condiciones reales de uno de estos paracaídas, y la demostración de un trabajo bien hecho.

La NASA, a través de su Langley Research Center, toda una institución en el ámbito aeronáutico, financió las primeras etapas de su desarrollo. Para ello fue necesario diseñar materiales nuevos, fuertes y ligeros, capaces de hacer que un paracaídas pueda abrirse a una velocidad compatible con la de un pequeño aeroplano de un único motor. El paracaídas y los elementos de sujeción no podían pesar más de 20 kg.

La compañía BRS hizo bien sus deberes. El paracaídas es liberado gracias a un motor cohete de combustible sólido, lo que permite su apertura rápida desde su posición de almacenamiento, sobre el fuselaje. Unido a este último mediante tres cordones de Kevlar, el paracaídas puede nivelar el descenso y salvar las vidas de los ocupantes desde altitudes tan bajas como 300 pies.

El sistema de BRS ya ha actuado en 155 ocasiones, pero el de octubre fue su primer aterrizaje «oficial», en un avión certificado y no experimental. La compañía está ahora desarrollando un sistema más grande que pueda aplicarse a la nueva generación de mini-jets.

Su uso a bordo ya está suponiendo un beneficio adicional: las compañías aseguradoras realizan un descuento de un 10 por ciento a los poseedores de tal sistema.

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