¿Qué son las arenas movedizas?

Con frecuencia vemos en varias películas cómo una persona atrapada en arenas movedizas se hunde hasta desaparecer, o por lo menos hasta ser salvada en último momento por un amigo o una rama. Como es usual en este tipo de películas, la verdadera naturaleza de las arenas movedizas está muy exagerada.

En realidad pocas veces las arenas movedizas alcanzan una profundidad mayor que unos pocos decímetros. Las arenas movedizas son básicamente arena común y corriente, que está sobresaturada con agua hasta el punto en que los granos de arena tienen poca fricción entre sí. Pueden producirse en casi cualquier terreno, si las condiciones son las correctas.

Las arenas movedizas se forman cuando una superficie arenosa o de otro tipo de tierra fina mezclada con agua es agitada. Esto se puede producir por una fuente subterránea de agua, que al subir arrastra con ella las partículas de arena. También se puede producir por vibraciones, como en terremotos, que aumenta la presión en estratos subterráneos de agua, que tenderán a subir. La vibración combinada con el agua reducen la fricción entre los granos de arena, que se vuelven efectivamente movedizos.

El agua en este caso actúa como un lubricante que permite que los granos de arena se muevan con mayor libertad. El banco de arena adopta en este caso las características de una substancia semilíquida. En este estado no pueden soportar tanto peso como la arena en estado «normal».

Por lo general las arenas movedizas pueden encontrarse en los lechos de los ríos, playas, orillas de lagos, cerca de manantiales y en pantanos. En las playas, por ejemplo, se puede notar la diferencia en la arena seca con respecto a la húmeda. La seca sostiene perfectamente a las personas, mientras que, al acercarse al agua, una persona puede hundirse unos milímetros e incluso centrímetros. Aunque en este caso la arena no sea movediza, sí se da un claro ejemplo del cambio en la arena.

Si una persona camina sobre arenas movedizas, no será succionado como se ve en el cine. Sin embargo, el movimiento agitará los granos de arena, produciendo como resultado el hundimiento de la persona.

No es difícil escapar de las arenas movedizas. Si una persona empieza a hundirse en ellas, lo que debe hacer es conservar la calma y moverse lo menos posible. El movimiento agitará la arena y acelerará el hundimiento. Además, el cuerpo humano puede flotar en el agua, así que flotará mucho más fácilmente en la arena. Se dan casos de personas que mueren en las arenas movedizas, pero por lo general se debe a ataques de pánico y han agitado sus brazos y piernas hasta hundirse, lo que hubiera ocurrido en cualquier tipo de líquido.

Lo principal es mantener la calma, pues el movimiento sólo acelerará el hundimiento. Lo que se debe hacer es mantenerse quieto, y las mismas arenas movedizas ayudarán a flotar, y luego se puede nadar lentamente hasta la orilla. Además, si se trata de sacar un pie de las aguas movedizas se está creando un pequeño vacío, que será como si el mismo pie obligara a la arena a succionar. Con un movimiento lento se reduce este efecto, y se podrá flotar con mayor facilidad.

Recordemos que las arenas movedizas son por lo general poco profundas. No sería de estrañar que, después de unos minutos de pánico, nos demos cuenta de que la arena nos llega solamente hasta las rodillas.

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