Microelectrónica Para Una Retina Artificial

Los ingenieros del Lawrence Livermore National Laboratory se encuentran desarrollando una matriz de microelectrodos que se empleará para un proyecto de construcción de una retina artificial impulsado por el Department of Energy estadounidense.

El proyecto, con una duración de tres años, reúne los esfuerzos de varios laboratorios nacionales, universidades y compañías privadas. La también llamada «prótesis epirretinal», podría restablecer la visión de millones de personas que sufren de enfermedades oculares, como la retinitis pigmentosa, la degeneración macular o la pérdida de función fotorreceptora (que produce ceguera).

Microelectrónica Para Una Retina ArtificialEn muchos casos, las células nerviosas a las que los fotorreceptores están conectados siguen siendo funcionales. Mark Humayun, de la University of Southern California, ha demostrado que una estimulación eléctrica de estas células de la retina puede implicar una percepción visual. Este descubrimiento ha provocado un esfuerzo mundial por el desarrollo de un sistema prostético retinal.

Los ingenieros del Lawrence Livermore son los encargados de diseñar una matriz flexible de microelectrodos, capaz de adaptarse a la forma curvada de la retina, sin dañar su delicado tejido. También integrarán la electrónica desarrollada por la North Carolina State University. El dispositivo servirá como punto de conexión entre el sistema electrónico de captación de imágenes y el ojo humano, estimulando directamente las neuronas a través de delgados electrodos.

La matriz electrónica debe ser lo bastante robusta como para soportar el procedimiento de implante, y además ser biocompatible (aguantar las condiciones fisiológicas existentes en el ojo). Por ello se utiliza un material especial llamado PDMS (una especie de goma de silicona), sobre el cual se ha efectuado una tarea de aplicación de metales para dar forma a la electrónica y los electrodos.

El primer prototipo del sistema de retina artificial fue implantado en el ojo de un perro, lo que permitió identificar la necesidad de algunas mejoras en el diseño y en la fabricación. Ya se está trabajando en una segunda generación donde los electrodos son más pequeños y más numerosos. El implante final deberá tener un tamaño de 4 por 4 mm.

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