Medida la Velocidad de la Gravedad

Una de las constantes fundamentales de la teoría general de la Relatividad, anunciada por Einstein en 1916, ha sido por fin medida. Un equipo de físicos ha aprovechado un alineamiento cósmico poco habitual para probar la suposición de Einstein de que la gravedad se mueve a la velocidad de la luz.

Sergei Kopeikin, de la University of Missouri-Columbia, nos explica que Newton creía que la gravedad era una fuerza instantánea. Einstein, en cambio, dijo que se movía a la velocidad de la luz, pero hasta ahora nadie lo había constatado.

Medida la Velocidad de la GravedadKopeikin y Ed Fomalont, del National Radio Astronomy Observatory, decidieron ponerse manos a la obra y el 8 de septiembre de 2002 usaron los varios radiotelescopios para medir el desplazamiento en el cielo de un cuásar, un objeto celeste muy distante de aspecto parecido a una estrella pero de gran tamaño (al parecer, el núcleo activo de una galaxia primitiva). La fuerza gravitatoria de Júpiter, durante la aproximación aparente de este planeta, provocaría este desplazamiento.

El resultado obtenido permite afirmar que la velocidad de propagación de la gravedad es igual a la velocidad de la luz, algo que se ha determinado con una precisión de un 20 por ciento.

La medición es muy importante ya que servirá a los físicos que están trabajando en teorías unificadoras, las cuales pretenden combinar la física de partículas con la teoría de la Relatividad y la teoría electromagnética.

Los instrumentos utilizados durante el experimento fueron el VLBA (Very Long Baseline Array), en Estados Unidos, y el radiotelescopio de 100 metros de diámetro de Effelsberg, en Alemania. Ambos unieron sus observaciones mediante interferometría, durante el tránsito de Júpiter frente al cuásar. Los detectores midieron las radio-ondas procedentes de este último, mientras se curvaban por el efecto gravitatorio del planeta. Ello se tradujo en un pequeño desplazamiento de la posición aparente del cuásar en el cielo.

Dado que Júpiter gira alrededor del Sol, las ondas se curvan en función de la velocidad a la que la gravedad se propaga desde el planeta. El efecto es muy pequeño, la razón por la que Einstein lo eliminó de sus cálculos.

Hasta ahora nadie había intentado medir la velocidad de la gravedad porque los científicos creían que primero habría que detectar las ondas gravitatorias. Pero Kopeikin, en 1999, extendió la teoría de Einstein para la propagación de la luz de manera que incluyera los efectos gravitatorios de un cuerpo en movimiento sobre la luz y las radio-ondas. El reciente tránsito de Júpiter frente al cuásar J0842+1835 permitió poner en práctica su teoría.

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