Inventos novedosos contra las radiaciones del teléfono móvil

La búsqueda de un protector seguro contra las radiaciones del teléfono móvil se ha convertido en una necesidad primaria para la cibernética Singapur, donde sus 4,5 millones de habitantes se reparten 3,2 millones de celulares, según informo EFE.

El Gobierno de la ciudad-estado tiene un interés particular en dar con el remedio adecuado tanto por la gran implantación de los teléfonos móviles como por el hecho de que la economía del país descansa, fundamentalmente, en la producción electrónica.

Los medios de comunicación singapureses destacaron esta semana que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estudia las consecuencias de una larga exposición a campos electromagnéticos de alta frecuencia (o radio frecuencia) que originan los aparatos de transmisión.

A diferencia de las ondas de baja frecuencia, como las que originan la electricidad y los aparatos eléctricos caseros, que pueden circular por el cuerpo e incluso estimular nervios y músculos, las ondas de larga frecuencia, en caso de ser fuertes, pueden originar un calentamiento similar al del horno microondas.

Las empresas que investigan y fabrican los novedosos artefactos «antirradiación» de telefonía móvil parten, en general, de la base de que aunque tardarán en llegar resultados que prueben categóricamente que las emisiones de las ondas son dañinas, tampoco existen garantías totales de lo contrario.

Uno de los utensilios más recientes que se anuncia en la ciudad-estado y que solamente funciona en ciertos modelos que tienen la antena colocada cerca de la superficie consiste en una «pegatina-chip» que, adherida en el exterior del portátil, emite sus propias radiaciones que sirven de escudo contra las otras.

La pegatina, que cuesta unos 10 dólares o euros, origina cuando se utiliza el teléfono un movimiento de luces que intenta convencer al usuario de que algo se ha puesto en marcha para protegerle.

Otro artilugio más caro (unos 50 dólares o euros) es un «biochip» compatible con las baterías de ciertos modelos y cuyo inventor diseñó para que emitiese ondas y crease un campo electromagnético que anula las radiaciones del móvil.

El usuario sabrá que este protector funciona mediante un zumbido ideado para tal efecto.

El llamado «EMF biochip» solamente puede instalarse en las baterías de ciertos modelos de teléfonos, pero se trabaja en la ampliación de la oferta, según expertos locales en telecomunicaciones.

Otro nuevo producto «antirradiación de móviles» recién salido al mercado promete, eso sí, por un precio de casi 90 dólares o euros, anular en general las ondas, independientemente del modelo que se tenga.

El sistema de protección pasiva se inserta en las gafas y consiste en dos parches magnetizados muy pequeños que se colocan en la parte de atrás de las patillas, con lo que quedan tras la oreja, y otros dos para instalar en el puente con que se sujetan a la nariz.

Esos cuatro miniparches protegen, según anuncian, la cabeza de quien utiliza el móvil contra las radiaciones de las ondas telefónicas. El director de la unidad de tecnología de la información en Singapore Press Holdings, Geoffrey Pereira, considera que todo esto forma parte de una paranoia colectiva.

«No hay estudios definitivos sobre si las radiaciones de los teléfonos portátiles son dañinas, pero no por eso dejan de salir al mercado inventos que prometen neutralizar el posisble daño», indicó Pereira.

IBLNews

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