Hoy me han denegado una financiación. Sin explicaciones. Dos horas después, una llamada: «Estás en un fichero de morosos».
Me he quedado un poco helado. Yo, que pago todo al día. Yo, que reviso cada recibo. Yo, que tengo alertas en el banco para cualquier movimiento raro.
Resulta que debía 80 euros. De un servicio que di de baja hace dos años.
El susto
La cosa funciona así: das de baja un servicio recurrente (gimnasio, streaming, lo que sea), cancelas el recibo en el banco y te olvidas. Fin del problema.
Pues no.
Al parecer, la empresa vendió mi deuda a un fondo de recobro (en este caso, a un banco catalán que es una caja y un banco…). Y ese fondo me metió en BADEXCUG sin avisarme. Sin carta. Sin email. Sin nada.
Dos años carrying con 80 euros fantasma.
La investigación
Me di de alta en las plataformas de acceso a ficheros. Son gratis por ley. Tienes derecho a saber qué hay sobre ti.
- BADEXCUG (Experian): ahí estaba yo.
- ASNEF (Equifax): ahí también estaba…
- CIRBE (Banco de España): sorpresa, también aparecía.
El CIRBE es especialmente interesante. No es un fichero de morosos, es un registro de todo tu endeudamiento bancario que proporciona el Banco de España. Ahí sale tu hipoteca, tus préstamos, tus tarjetas… y también estas deudas compradas por fondos.
Ver los 80 euros junto a los de la hipoteca tiene algo de poesía burocrática.
Lo que he aprendido
Primero: las empresas pueden vender tu deuda sin tu consentimiento. Solo tienen que notificártelo, pero a veces la notificación se pierde en el correo o va a una dirección antigua.
Segundo: los ficheros de morosidad no siempre avisan antes de incluirte. La ley dice que deben notificarte en 30 días, pero en la práctica… bueno.
Tercero: si eres particular, consulta ASNEF y BADEXCUG una vez al año. Es gratis y tardas cinco minutos. Sólo necesitas una copia del DNI por el lado delantero (obviamente en grises)
Cuartero: si eres autónomo o empresa, añade RAI y EBE. Son los que miran las empresas cuando te piden crédito comercial.
Quinto: el CIRBE se pide con certificado digital o DNIe en la web del Banco de España. Úsalo para tener foto completa de tu endeudamiento.
La parte legal
Aquí hay matices importantes:
- La deuda debe ser cierta, vencida y exigible.
- Deben haberte requerido el pago antes de incluirte (en fin…).
- Tienes derecho a baja inmediata si pagas o si la deuda no es válida
- Si no te notificaron correctamente, puedes reclamar indemnización por vulneración del derecho al honor (el Supremo tiene sentencias sobre esto).
Para autónomos y empresas
Si tienes un negocio, esto se complica:
- RAI solo incluye deudas superiores a 300 €.
- EBE Morosidad (Informa D&B) lo consultan muchas empresas antes de trabajar contigo.
- Una inclusión aquí puede cerrarte puertas con proveedores.
Mi consejo: pide un informe comercial sobre tu propia empresa una vez al año. Cuesta unos 30-50 € y te ahorra disgustos.
El cierre
He pagado los 80 euros. No porque reconozca la deuda, sino porque dos años de estrés no valen esa diferencia, y he de mover otros papeles.
Pero me queda la sensación de que el sistema está diseñado para que esto pase. Para que las deudas pequeñas se conviertan en problemas grandes sin que te des cuenta.
Internet nos ha hecho la vida más fácil. Pero también ha hecho que nuestros datos financieros vivan en ficheros que no vemos, gestionados por empresas que no conocemos, consultados por entidades que no nos avisan.
La próxima vez que des de baja un servicio, no canceles solo el recibo. Pide confirmación por escrito de que no hay deuda pendiente. Y guarda ese email.
Porque al final, en la era digital, tu palabra vale menos que un papel firmado. Y tu historial crediticio puede depender de un recibo de 80 euros que olvidaste hace dos años.
La investigación
Lo que más me mosquea es de quién son estas plataformas. ASNEF lo gestiona Equifax, una empresa estadounidense con sede en Atlanta.
BADEXCUG es de Experian, irlandesa de fachada pero origen británico.
RAI viene de Italia, de la Central de Información del Crédito de Milán.
Y EBE es de Informa D&B, que es francesa pero con capital estadounidense.
Solo el CIRBE es público, del Banco de España.
Es decir: tu historial crediticio en España está en manos de fondos extranjeros que ni siquiera tienen oficina de atención al cliente en tu ciudad. Todo muy GDPR-compliant, por supuesto.






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