El libro negro del emprendedor

·

Ayer me llegó un pedido de libros que quería tener y leerme y, de todos los que había, decidí que debía comenzar por El libro negro del emprendedor del que había oído hablar por mis alrededores pero no había tenido oportunidad de leer.

He de reconocer que, como muchos de los que me habían hablado de él, me he visto reflejado en varias ocasiones, tanto por cosas buenas como por cosas malas… Es por eso que me gustaría hacer un repaso de algunas cosas que comenta y explicar algunas experiencias personales.

– Emprender con un motivo, pero sin una motivación; no tener carácter emprendedor; no ser un luchador.

He de reconocer que me gusta emprender, y que me gusta tener juguetes nuevos y que, muchas veces, me canso rápido si no hay cosas nuevas que hacer… el SEO es algo que no me cansa precisamente por este motivo: cada cliente es un juguete nuevo, y cuando ya acabas de hacerle todo el SEO, se acabó, y bien para todos, porque el cliente está contento y yo pronto tendré tiempo para jugar con otro juguete. En los proyectos a más largo plazo, los que me conocen, saben que siempre me gusta inventar alguna cosa, hacer experimentos, hacer, como yo le llamo, «I+D»… Es lo que me mola de investigar y desarrollar, que cuando algo ya está nventado y desarrollado, el marrón se lo come otro.

– Contar con socios cuando en realidad se puede prescindir de ellos; escoger socios sin definir criterios de selección relevantes; ir a partes iguales cuando no todo el mundo aporta lo mismo; falta de confianza y comunicación con los socios.

Una vez más me veo 100% reflejado, tanto hace años cuando tuve un poyo gordísimo como ahora mismo. Hace años, ya lo expliqué en su día, elegí muy mal a mis socios (a algunos, no a todos). Una de las cosas que explica Fernando en el libro es si te irías con tus socios 3 meses a dar la vuelta al mundo en submarino. Sé que quien viniera conmigo, si no me conoce, acabaríamos a ostias, pero no matándonos… y esa gente ya está conmigo en algún submarino.

– Pensar que de la idea depende el éxito; adentrase en sectores que no gustan o se desconocen; escoger sectores de actividad poco atractivos.

Aquí también lo he tenido siempre claro. Mis ideas han empezado siempre como A y han acabado como D. En general no me ha molestado mucho que alguien me plantee cambios en las ideas (aunque me toque más las narices cuando el proyecto está a medias o acabado) y, la mayor parte de las veces, los buenos consejos se han hecho realidad. Además, también tengo la suerte de que llevo muchos años metido en esto de Internet y que, cuando me he metido en otros temas, han sido siempre muy relacionados y acompañado de alguien que sabía mucho de ese sector.

– Hacer depender al negocio de las necesidades familiares y ambiciones materiales; emprender sin asumir el impacto que tendrá sobre nuestro equilibrio vital.

El emprendedor es alguien que «maltrata», por lo general, a su familia, y si tiene pareja e hijos, más aún, porque son ellos los que lo sufrirán cada día. Desde hace tiempo creo que mi madre empieza a entender cómo funciona esto… porqué hay temporadas en la que piensa que no tiene hijo y otras en las que lo ve demasiado. Normalmente depende de la cantidad de ingresos y de cómo funcionan los proyectos. Recuerdo al principio que mis padres no entendían 8y siguen sin entender) muchas de las cosas que hago… a veces me decían eso de «es que te tendrías que haber quedado en aquella empresa…» pero, la verdad, a mi el ser «funcionario» como que no me mola… necesito cierta libertad. La libertad en este caso significa trabajar fines de semana, más de 8 horas al día, pasarte veranos encerrado en una oficina sin luz natural, pero a cambio, yo que en esto tengo bastante suerte, tengo unos horarios muy libres, me puedo ir «por ahí» a un evento en cualquier momento… eso sí, supongo que, la suma de todo, hace que por eso no tenga pareja, y el día que la tenga seguro que ella deberá saber dónde se mete, porque entiendo que no todo el mundo está dispuesto a estar con alguien «así».

– Crear modelos de negocio que no dan beneficios rápidamente y de modo sostenible; ser emprendedor y no empresario, y no retirarse a tiempo.

Para acabar cosas que en su día no tenía nada presentes y que con la madurez se aprenden. Un negocio se hace para ganar dinero, ni más ni menos. está muy bien eso de la satisfacción personal y bla bla bla, pero si no hay manteca de por medio eso no sirve para nada. Muchas veces he comenzado proyectos «porque me apetecía»… proyectos que al cabo de 2 meses iban a la basura. Yo siempre he pensado que estos proyectos me han servido más a modo de I+D que otra cosa, y por eso en muchas ocasiones cuando alguien me ha rebatido el «porqué de esa web» o similar he tenido contestación. Otra cosa que también hay que ver es cuándo dejar un proyecto. Está claro que cosas que no sirven para nada hay que dejarlas lo antes posible y no meterse de cabeza en ellas… pero, también, cuando un proyecto ya está en marcha y sabes que no vas a poder aportar nada más también es bueno dejarlos. Claro está, si eres emprendedor y no empresario, en cuyo caso, seguro que te gusta más ese momento del proyecto en el que «sólo» hay que hacerlo crecer, algo que, personalmente, a mi nos e me da muy bien. Sé inventar, crear, renovar, pero cuando se acaba mi valor, me retiro muy amablemente.

En fin, un libro más que recomendado tanto para aquellos que quiere emprender, como para aquellos que quieran entender qué es emprender como para aquellos que alguna vez se han planteado dejar de emprender…

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *