El hombre del tiempo ya no se podrá equivocar

El hombre del tiempo no es muy popular en el Instituto Nacional de Meteorología (INM). “Es que no tenemos nada que ver”, te repiten a las primeras de cambio. Y tienen razón. A las televisiones sólo envían sus datos en bruto. Y son sus propios meteorólogos los que luego hacen las predicciones. Así que, si aciertan o fallan, Meteorología poco tiene que ver.

Su trabajo es, en realidad, mucho más amplio –y menos vistoso– que el del hombre del tiempo. La tele es sólo uno de los muchos organismos y empresas que recibe sus servicios. Además, los utiliza la marina mercante y pesquera para conocer el estado de la mar –fundamental para operaciones de rescate como la del Prestige–. El Ejército, para planificar sus operaciones, sus vuelos y sus prácticas de tiro. Las empresas eléctricas, para establecer previsiones de consumo –por ejemplo, si van a caer las temperaturas y va a aumentar el uso de las calefacciones–. Los aeropuertos, para modificar sus operaciones. Y las aerolíneas, para establecer rutas favorables y ahorrar combustible.

El servicio público del Instituto Nacional de Meteorología es vital para mucha gente y requiere de una elevada capacidad de procesamiento informático. Para ello, cuentan ya con el supercomputador más potente de España, un Cray C90. Pero, con casi diez años de antigüedad, se les estaba quedando pequeño. Así que acaban de comprar un ordenador aún más potente, un supercomputador Cray X1.

El nuevo cacharro cuesta 8,4 millones de euros. Es lo más moderno del fabricante de supercomputadoras Cray y el Instituto Nacional de Meteorología será el primer organismo europeo en recibirlo. Antes, sólo las grandes agencias norteamericanas pondrán sus manos sobre uno.

El nuevo X1 se irá instalando por fases y, cuando esté definitivamente configurado, contará con 44 procesadores vectoriales trabajando de forma simultánea.

Algo que le permitirá realizar, de forma sostenida y constante, 285.000 millones de operaciones por segundo –o, lo que es lo mismo, 285 Gigaflops–. En condiciones ideales, podría alcanzar hasta 1,1 billones de operaciones por segundo –1.126 Gigaflops–.

Con ello, el nuevo equipo tendrá un rendimiento 225 veces superior al actual. Algo que se traducirá en una serie de mejoras. Por un lado, sus mapas tendrán muchísima más resolución, más detalle. Así, los modelos meteorológicos que se obtienen hoy se calculan con puntos separados entre sí por 0,5 grados, tanto en longitud como en latitud. Con el X1 se reducirá hasta sólo 0,1 grados. Y se obtendrán en menos tiempo.

Con ello se abre la puerta a realizar mapas mucho más detallados y a hacer previsiones por localidades.

Además, se ampliará el plazo de predicción, de las 48 horas actuales hasta 72. Y permitirá realizar también modelos climáticos, evaluando datos a lo largo del tiempo. Algo que ya puede hacerse hoy en día, pero que no es frecuente porque consume mucho tiempo de procesamiento.

El nuevo Cray no llegará hasta mediados de 2003. Y no estará montado con su configuración definitiva hasta 2005. Así que de momento, el Instituto Nacional de Meteorología tendrá que conformarse con utilizar un Cray SV1 en préstamo, que acaba de llegar precisamente esta semana. Este supercomputador provisional sólo es cuatro veces más potente que el actual y sólo alcanza 5 Gigaflops de velocidad sostenida. Su disco duro es de 160 Gigabytes, frente a 4,8 Terabytes. Y su memoria RAM es de sólo 16 Gigabytes frente a 304 del equipo definitivo.

Los equipos del Instituto de Meteorología son, y seguirán siendo, los más potentes de España. Aunque otros organismos como Hacienda o la Policía también requieren de muchísimo equipamiento informático. Pero, como explica Pablo del Río, jefe del área de telemática meteorológica del INM, “sus necesidades son diferentes”. Y añade: “Lo que requieren son enormes bases de datos y acceso rápido a esos datos. Mientras que nosotros necesitamos procesar muchos millones de operaciones por segundo, de forma continuada, un día tras otro”.

En cualquier caso, los equipos del Instituto de Meteorología palidecen frente a los nuevos supercomputadores que se están diseñando en Estados Unidos. Allí, IBM acaba de anunciar que construirá para el Departamento de Energía, dos superordenadores por 225 millones de euros. Cada uno de ellos tendrá una potencia teórica –en condiciones ideales– de 367 Teraflops o billones de operaciones por segundo.

Para ello, utilizarán 130.000 procesadores escalares funcionando en paralelo bajo un sistema operativo Linux. Es lo que se conoce como computación masivamente paralela, una de las tendencias con más futuro en la informática.

Los equipos del INM, aunque masivamente paralelos, utilizan muchos menos procesadores –sólo 44– y vectoriales. Por un motivo, además del espacio. Lo señala del Río: “La robustez es una característica esencial para nosotros. Siempre es más fácil que falle un procesador entre varios miles que uno en 44. Y nuestros equipos no pueden fallar”.

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