De tanatorio

TumbasNo voy a decir que no me gusta ir a entierros… supongo que como a nadie. Esta mañana he tenido que asistir a uno. El padre de una compañera de mi madre… como mis padres están unos días de vacaciones ayer me llamaron y me pidieron que fuera. La verdad es que no conocía ni al fallecido, pero allí me he plantado esta mañana.

Al llegar he saludado a la compañera de mi madre y no he hecho gran cosa más… esperar hasta la misa. La verdad es que nunca he sabido cómo comportarme ante una situación así. Supongo que por mi forma de ser optimista y a la vez fría y calculadora intento siempre ver el lado positivo de las cosas, incluso de la muerte. Sí, hay casos y casos… no es lo mismo una persona que muere en un accidente de coche por culpa de un zumbao que se ha colado contra dirección que alguien que estaba muy enfermo y que lo mejor para la familia y para la propia persona era su muerte.

Además, en los entierros hay mucha hipocresía. Sí, lo siento pero es así… nunca entenderé para que va la gente a cotillear y a hablar de si ayer fue el bautizo del vecino y no me ha invitado… mira que mala persona es nosequién…. Eso es lo que más me repatea. Lo mismo que yo voy a un entierro y ni siquiera le doy el pésame a nadie, porque la verdad, “a mi no me pesa nada” a menos que sea alguien muy cercano y creo que en ese caso ni he de darlo…

El día en que me toque a mi, ya sea hoy o mañana, preferiría que sólo viniera y estuviera junto a mi (o lo que quede) mi familia y aquellos amigos o personas cercanas que realmente sientan que me vaya… y si al final hay 10 personas, pues serán las 10 personas que tendría que haber, y ya está… la verdad, para que haya gente que ande cuchicheando que si sí que si no, prefiero que no vengan…

En fin, las cosas no pasan porque sí, y mucho menos la muerte, que está al final del camino de todos, tarde o temprano… Supongo que es muy sencillo decirlo hasta que te toca. Aún recuerdo cuando fui al primer entierro / tanatorio / responso o como lo queráis llamar… fue de un profesor de la EGB (el “Grau”), en el año 92/93 o así. Fue un domingo… yo casi ni me enteré, pero a la mañana siguiente la verdad es que había compañeros de clase muy afectados. A mi parecía no venirme a cuento… aquel lunes por la tarde subimos a Can Ruti donde “pude ver a un muerto”. Hasta los más valientes de mi clase salían llorando… y yo estaba allí, con (según me dijeron) una cara bastante pálida pero sin derramar una mísera lágrima, sin cara de nada. cada uno lleva la procesión por dentro.

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