Cuanto hijo de puta hay suelto por el mundo

Aunque sean funcionarios, a tomar por culo los mandaba yo. Y es que si los Mossos d’Esquadra son los que, supuestamente, protegen mi integridad en tierras catalanas, la verdad es que no me apasiona vivir aquí.

Hace ya días que sigo este tema con algo de interés. El tema del proceso de Bolonia. Siempre he dicho, desde que pasé por la universidad, que la carrera de informática no se parece en nada a la realidad del mundo, y esa fue una de las razones por las que al final no acabé la carrera e hice un CFGS por «tener un título que diga que soy informático». En este caso el módulo tenía algo más que ver con la realidad, aunque aún le faltaba un poco.

Hoy, mirando un poco los diarios, me he encontrado con un gran artículo que espero que aparezca en todos los medios de comunicación, catalanes y de fuera, aunque está claro que no va a ocurrir, al menos a gran escala.

Hace unos días, en una de las revueltas estudiantiles en los que los Mossos ponían orden, un periodista recibió un golpe en la cara que podría haberle causado más de lo que tiene, aunque, precisamente por ser prensa, no debería ni haber recibido un rasguño. Pero no, Guillem Valle (ADN) estaba allí, haciendo su trabajo de periodista gráfico queriendo dejar reflejado en imágenes lo que estaba ocurriendo.

En el informe que han presentado la policía autonómica catalana dicen que un estudiante le arrojó un martillo en el ojo, y que la culpa de todo ha sido de ese martillo, y, por supuesto, de los estudiantes alborotadores antisistema que no quieren estudiar y sólo destruir el mundo.

Pero allí estaba José Colón (Público), haciendo fotografías. Y es que lo bueno de las fotografías digitales es el sistema Exif que guarda una cantidad interminable de datos de la fotografía y, entre otras cosas, la fecha y hora con décimas de segundo. Y en las fotografías, en la serie de fotografías que tienen, se puede ver claramente como el martillo, ya estaba en el suelo. Os recomiendo ver la serie de imágenes, porque se ve claramente, además del vídeo que no deja lugar a dudas.

En fin, espero que los hijos de puta que se dedican a proteger mi integridad por la calle no se crucen conmigo; y no lo digo como una amenaza, todo lo contrario, lo digo como un ciudadano que cree que el mundo es cada vez más un Estado de sitio en el que unos pocos mandan y hacen lo que le sale de los cojones «porque sí», porque… ¿ellos tienen el poder?…

Momento en el que apalean al periodista

Guillem Valle de ADN tras la paliza de los Mossos y con su identificación de periodista visible

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