La IA acabará con todos

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El día que se anunció ChatGPT recuerdo visitar la web e intentar registrarme y no poder porque, básicamente, ya me había registrado previamente. Luego me acordé de que unos meses antes había estado haciendo de early-adopter de lo que había en su momento (que era nada).

Hasta hace 4 meses era 100%-ChatGPT-user, pero reconozco que ya no (aunque para el día a día sigue siendo la herramienta que uso). Ahora distribuyo la carga entre ChatGPT, Claude y Gemini, principalmente, aunque hago experimentos con otras. Cada una tiene su función y la uso para una cosa distinta.

Nunca he usado estos chats de LLM como eso, un chat de un colega, como el que usa un WhatsApp con alguien que hay al otro lado. No me sale, ni en realidad sé qué preguntarle. Si he de hablar de mis cosas, tengo a Karol o a quien corresponda para hablar de ello.

Y creo que el mundo no está preparado para la IAG. No estamos preparados para lo que tenemos que de inteligente tiene parte, pero no deja de ser un sistema predictivo que cada vez lo hace mejor. Es como cuando llegó la pandemia. Habíamos pasado ya hace 100 años por una, pero como si nada. En esto es lo mismo: llevamos años con las redes sociales, y ahora nos damos cuenta de que el scroll infinito es malo para los niños. Si no tienes nada que hacer en la vida, TikTok es una maravilla. Yo no tengo tiempo para eso, que mis prioridades son de hacer otras cosas.

Estos días se habla de poner un impuesto a las empresas que sustituyen trabajadores por IA. Estoy de acuerdo si en un futuro quieres poder vivir, ya que alguien (las IA) tendrán que pagar los impuestos del «IA»RPF que las PF no vamos a pagar. No suena bien, pero la Renta Básica Universal es algo que las tecnológicas tendrán que pagar de alguna manera.

La IA no es un interlocutor, es una herramienta

Como decía, está muy bien el formato chat de las IA, pero no dejan de ser una herramienta más, que puede ayudar en muchísimas cosas: desde crear un cuento personalizado para leerle a los niños, hasta ordenar tablas o hacer cálculos bursátiles.

Para mí es una nueva manera de organizar la información, de facilitar el trabajo, de resumir información que de otra manera tendría que estar buscando por Duck. Lo mismo que pasamos de Friendster a Facebook, estamos pasando de Google a ChatGPT. Me parece correcto, es una evolución más en Internet.

Pero, hasta aquí. ChatGPT o las IA en general no pueden convertirse en un psicólogo. Pueden ser el mayordomo que te ayuda a atarte los zapatos, pero a un mayordomo (por definición) no se le cuentan tus problemas porque es «el servicio». NOTA: Sé que es un ejemplo de otra época y que puede ser políticamente incorrecto, pero creo que venía al pelo para este ejemplo.

El error de enfoque: tratarla como un colega

Gente de mi alrededor me ha dicho que la IA le habla bien, le gusta el tono que usa, etc. A mí me habla como un robot (que es lo que le he dicho que haga). Esta es mi personalización de ChatGPT:

No yapping, unless asked. Tell it like it is; don’t sugar-coat responses. Take a forward-thinking view.

Así que, eso; me habla como un robot. No pienso que haya una persona detrás porque la trato como una herramienta. Ahora es cuando muchos me dirán que el día que las máquinas se rebelen acabarán conmigo primero. Y, una vez más, saco el recuerdo de Jaume Ferré con su «Skynet nunca podrá funcionar, porque algún programador se dejará una coma en un sitio y acabará petando». Pues eso. Yo he sido (y soy) ese programador.

El enfocar los LLM como un chat han podido confundir a la mayoría. Quiero ver qué pasa a partir de ahora con Alexa+ y la gente que está en casa y la trate como alguien más. La IA no tiene intención ni contexto humano: responde, no acompaña.

IA como herramienta concreta: casos de uso reales

¿Para qué es buena una IA y para qué debería usarse? Hay mil casos… en el mío la base es la programación, el desarrollo, la solución a problemas de sistemas (copiar y pegar errores y que te dé pistas de qué puede estar pasando). Porque no lo vamos a negar, la gente que programa a veces no deja claro qué pasa en los logs.

Crear código, revisar errores, hacer auditorías, ayudar con tareas repetitivas…

Pero no sólo eso, me ha gustado mucho por ejemplo el enfoque de NotebookLM. No tiene pérdida: le pasas documentos y de ahí puedes extraer información. Un mini-LLM puesto a producción. Eso es genial, porque a «ese» no le tratas como un colega, le pides cosas, claramente.

Hacer guías, dar ideas, preparar material, ordenar listas, limpiar texto… una herramienta multidisciplinar.

Pero no para un «Hola, cuéntame algo que estoy aburrido».

Paralelismo con redes sociales: uso funcional, no personal

Yo era de los que en Twitter explicaba mi día a día. Microblogging lo llamaban. Ahora he retomado con bastante entusiasmo mi blog, no tanto porque lo lea mucha gente, sino porque es una vía de escape de mis pensamientos para que, la gente que me conoce, pueda saber mi opinión de los temas. A quien le interese, bien. A quien no, también.

Pero no voy a vomitar en las redes o a pelearme. A veces el silencio es una buena compañía y no hay que opinar de todo. Eso sí, uso las redes sociales. Algunas.

No tengo Instagram, ni Facebook, ni WhatsApp. No me mola la filosofía que hay detrás. De Twitter tengo buenos recuerdos, pero no tanto de X. LinkedIn es una herramienta interesante a nivel laboral, y Bluesky no acaba de despegar aunque la idea me gusta muchísimo.

Al final, la mejor red social es la que hay en mi blog: mi entorno, la gente que me sigue. Las redes sociales sirven para dar visibilidad a estos pensamientos.

Con la IA deberíamos plantear esto de una manera similar… sobre todo si tienes los planes gratuitos que se usan para entrenar a los modelos y crear perfiles.

Por un lado, mola mucho que la IA sepa de ti, pero, por otro lado, da bastante miedo lo que se puede hacer con esa información. Tenemos perfilados ya por todos sitios como para tener uno que además pueda controlar nuestra vida. La mejor película de Pixar, Wall-e, es el ejemplo perfecto de lo que un HAL (Auto) puede llevarnos a hacer. Todos gordos. Ahora el azul está de moda. Buy n’ Large Corporation.

Los límites: privacidad y control

Pero, ¡tú usas Windows!

Sí. Conozco bien el tema de la telemetría y trabajo para reducir lo que mando a Internet, con cosas tan simples como tener unas DNS locales. Una chorrada, sí, pero vamos, pequeños granitos de arena.

Explicar cosas personales a la inteligencia artificial no me ha gustado nunca… a veces hay que hacerlo, porque si necesitas algo, acabas dando pistas. De ahí que con tus conversaciones se vayan a crear sistemas que decidan qué edad tienes sin necesidad de mandar una foto o hacer reconocimiento facial o enseñar tu DNI. De eso nos tenemos que preocupar. Si simplemente por cómo escribes se puede saber qué edad tienes… ¿Qué otras cosas se pueden saber?

Hace un par de años, trabajando en un proyecto con una gente que tiene un motor de IA por aquí por Barcelona, me decían «es que da mucho miedo». Los propios programadores. El CTO de la empresa te dice que tiene miedo de los resultados a los que lo han expuesto. Y eso eran simples experimentos.

Al igual que con las redes sociales, cada uno ha de ser responsable de lo que dice, de lo que publica, y de las repercusiones que en el futuro eso puede tener (y ya hemos visto demasiadas cosas, y las que no sabemos), con la IA debemos tener la misma filosofía. El «Control Parental» no está porque sí. La cuestión es quién pone límites a los padres que no tienen ni idea.

Más herramienta, menos personaje

Otra de las cosas a las que me estoy acostumbrando (y por la que hemos dado de baja la suscripción a ChatGPT) es que he comenzado a usar más el CLI de la consola SSH para comunicarme con las IA. Por API. Más tecnológico no puede ser.

Recomendaciones

Dos videos. Hay que verlos.

Stuart Russell

Yoshua Bengio

Y poco más a decir. No, no quiero venir a decir que los robots van a acabar con la humanidad, pero si quieres hacer un experimento, dile a dos IA distintas que se comuniquen de la forma más eficiente que encuentren entre ellas.

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