Sobreviviente de naufragio diseña una balsa salvavidas

Steve Callahan ha utilizado la experiencia que le dio estar perdido en alta mar durante dos meses y medio para diseñar una embarcación que ayude a sobrevivir a quienes pasen por situaciones semejantes.

Callaham describe su invento como una balsa utilitaria que funciona mejor en el agua que una bote salvavidas convencional. Casi 20 años después de su aventura, la fabricante náutica HydraNova Boatworks ha adoptado su diseño.

En 1982, Callahan (ahora de 50 años) se encontraba a 1.300 kilómetros al oeste de las Islas Canarias en un viaje Atlántico en solitario cuando su barco, el Napoleón Solo, diseñado por él mismo, se hundió por razones desconocidas — Callahan sospecha de una ballena u otra gran criatura marítima –, obligándolo a abandonar la embarcación.

Callahan dijo a CNN: «Uno escapa del barco hundiéndose, y una vez dentro del bote salvavidas eres presa de la desorientación. Te empiezas a preguntar ‘¿Cómo puedo sobrevivir aquí?».

Sobreviviente de naufragio diseña una balsa salvavidas

Hubo momentos en los que Callahan pensó que no lograría sobrevivir, pues sólo el hecho de conseguir agua y comida ya era un tremendo esfuerzo. Intentando normalizar la situación, se fijó una rutina diaria. Hacía ejercicio todas las mañanas e ideó una forma de medir el tiempo y la distancia.

Puede que el factor más importante de su travesía fuera un banco de peces que le siguió a través del océano.

«Los peces me ofrecieron compañía. Me dieron alimento. Casi me mataron. Y al final, me trajeron la salvación», declaró.

Los peces que siguieron a Callahan eran Dorados o Mahi-Mahis. El náufrago detalla la relación que entabló con ellos en un libro titulado «Adrift» (A la deriva).

Fabricó un arpón para pescar los peces que nadaban cerca de su bote. Después de un tiempo, explicó, los peces aprendieron la distancia a la que llegaba el arpón y se mantuvieron a cierta distancia de él.

En cierto momento, un enorme pescado rompió el armón y lo clavó en la cámara de su balsa salvavidas, lo que estuvo a punto de hundirla.

Callahan aprendió que cuando aprendió que cuando apretaba sus rodillas contra el fondo de la balsa, los peces se congregaban alrededor para frotar o golpear el fondo, permiténdole capturar algunos con su arpón.

«Los peces se dieron cuenta de que yo era bastante peligroso para ellos. No obstante, siguieron a mi lado. Al final del viaje, incluso metía mis manos en el agua y los tocaba», agregó.

La concentración de peces atrajo a los pajaros, lo que, en última instancia, condujo al rescate de Callahan, cuando un pesquero vio las aves y supuso que habría peces cerca. Este barco lo llevó a una isla cercana a Guadalupe el 12 de abril de 1982.

Mientras trataba de sobrevivir y esperaba el rescate, Callahan dice que se dio cuenta de las limitaciones del bote salvavidas convencional y pensó cómo podría haber satisfecho mejor sus necesidades.

«No me propuse diseñar un nuevo bote salvavidas pero me di cuenta de que se necesitaba uno que cumpliera mejor las funciones de un bote salvavidas. El ‘clam’ — como él llama a su invento — es un bote utilitario».

Esta embarcación ofrece, según él, todas aquellas funciones básicas que consideró necesarias durante su estancia en alta mar.

Una marquesina incorporada a la balsa protege a los usuarios del sol y la lluvia. El fondo está hecho de fibra de vidrio, lo que ofrece alguna protección de la vida marina. Y lo más importante, se puede izar una vela que permite navegar en una dirección, en lugar de dejarse llevar a la deriva.

La travesía de Callahan se hubiera acortado notablemente si hubiera podido navegar con la balsa que utilizó hace 20 años.

«Podría haber alcanzado una modesta velocidad de tres nudos y llegados a Cabo Verde, en Africa, en dos semanas, en lugar de en dos meses y medio», indicó.

La aventura de Callahan no acabó con su amor por el mar. El y su esposa Kathy planean pasar los próximos años viviendo en un barco — equipado con dos «clams».

Texto Original en CNN Español

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