La revolución digital de la cabina telefónica

Miguel Ángel Martínez, encargado de nuevas tecnologías en Telefónica, dice que ‘en la casa Telefónica no lo queremos llamar teléfono, sino terminal multimedia’, al referirse a los nuevos ¿teléfonos públicos? de la compañía, que permiten la navegación por Internet, utilizar el correo electrónico y mandar mensajes a móviles. Además de realizar las llamadas telefónicas de toda la vida. Quizá acabe triunfando la denominación que la multinacional española ha dado a la nueva máquina, Neptune (desarrollada con Marconi). Aunque resulta extraño imaginar a alguien diciendo: ‘Te llamo desde el Neptune para decirte que…’.

Según informó ayer la compañía, a finales de 2003 Telefónica habrá instalado en todo el territorio nacional 1.000 terminales, 100 este año en Madrid. La inversión de la compañía es de 10.000 euros por unidad, en total 10 millones de euros.

Los nuevos teléfonos interactivos, que disponen de un teclado similar al de un ordenador y una pantalla plana táctil, se instalarán en centros comerciales, aeropuertos, estaciones de trenes u hospitales. No estarán colocados a la intemperie, pero ¿soportarán las acometidas de los gamberros?, ¿devolverán el dinero sobrante de la llamada?

Al menos el teclado, ‘antivandálico’, según lo definieron los responsables de la filial de Telefónica, será complicado de romper. ‘Los actos vandálicos dependen de la época. En unas hay más que otras’, dijo ayer José Aspas, director de la filial Telefónica Telecomunicaciones Públicas, que explicó que en virtud de un acuerdo con el Gobierno la compañía española se compromete a mantener un nivel de disponibilidad de las cabinas del 99%.

El precio por el uso de Internet y el correo electrónico durante 15 minutos en los nuevos terminales es de un euro, y de 15 céntimos para enviar mensajes a móviles en un plazo de cinco minutos. Si los aparatos devolverán o no el importe sobrante por un uso menor a ese periodo de tiempo no fue aclarado ayer en la presentación de los nuevos terminales. Aspas recordó que en las cabinas actuales se puede recuperar el importe sobrante introduciendo una nueva moneda de menor valor a la ingresada en principio.

El usuario de los nuevos teléfonos -previo pago por tarjeta o moneda- podrá consultar noticias, callejeros, recargar el móvil, encargar entradas para diversos espectáculos o realizar compras. Y elegir el idioma, español o inglés, en el que quiere hacerlo. La compañía, que aún no tiene una previsión de beneficios y facturación, prevé añadir ‘en un futuro’ cámaras a los terminales, para permitir videoconferencias.

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