Durante años, cada vez que alguien me preguntaba qué hosting necesitaba, le daba la misma respuesta que cuando pregunta qué coche comprar: depende.
Y la misma explicación de manual: depende del tráfico, del presupuesto, de lo que quieras hacer, de si tienes conocimientos, de si tienes tiempo…
Así que hoy lo voy a intentar de otra manera. Sin tablas absurdas de «CPU vs RAM vs almacenamiento». Con algo que todos entendemos: una vivienda.
El piso compartido, el VPS, el cloud y otras formas de vivir en internet
Cuando buscas dónde vivir, tienes opciones. Piso compartido. Piso en propiedad. Casa en urbanización. Casa independiente. Hotel. Cada una tiene sus ventajas, sus problemas, y un precio que refleja lo que te dan (o lo que te creen que te dan).
El hosting funciona igual, porque al final es la casa de tu web. Y como en el inmobiliario, hay gente que vende humo.
El piso compartido: el hosting compartido
Vives en un piso con 200 vecinos. Todos compartís la cocina, el baño, el wifi, el ascensor. El propietario del edificio (tu proveedor) se encarga de que no se derrumbe y de cambiar las bombillas del portal.
Tú no eliges la presión del agua. No decides cuándo se enciende la calefacción. Y si tu vecino de la 7ª planta decide poner una discoteca en su habitación a las 3 de la mañana… bienvenido al hosting compartido.
En términos técnicos:
- Compartes CPU, RAM, disco y ancho de banda con cientos (o miles) de sitios en la misma máquina.
- No tienes acceso root. No puedes instalar lo que quieras ni cambiar la configuración de PHP si no te dejan.
- Todo va bien hasta que el sitio del vecino empieza a recibir tráfico de verdad. Entonces tu página tarda 3 segundos en cargar y tú no sabes por qué.
Ventajas: Es barato. Empezar cuesta 3€/mes. Nadie te pide conocimientos. Si tu web es un blog personal con 100 visitas al día, funciona.
Inconvenientes: Cuando creces, creces incómodo. Y cuando tu vecino peta, tú también.
¿Para quién es? Blogs personales, webs estáticas, proyectos de pasión, currículos online. Gente que no quiere pensar en infraestructura (ni la necesita).
El ático en la azotea: el VPS entry-level
Te dan un espacio en la azotea. Tu propio cuarto, tu propio baño, tu propia toma de corriente. Pero sigues en el mismo edificio. Sigues compartiendo algunos servicios: el ascensor, el contador de agua, la conexión a internet del edificio.
La diferencia es que tu espacio es tuyo. Puedes meter tus muebles, pintar las paredes, instalar tu propio aire acondicionado.
En términos técnicos:
- Tienes una máquina virtual con recursos dedicados (o casi): 2 CPU, 4 GB RAM, 80 GB disco (que incluye todo: sistema operativo, índices de la base de datos…).
- Tienes acceso root. Instalas lo que quieres. Configuras Nginx, PHP, MariaDB a tu gusto.
- Pero sigues en hardware compartido. El disco I/O puede penalizarte si el servidor físico está saturado.
Ventajas: Control total. Puedes instalar cualquier software, optimizar la configuración, tunear hasta el último parámetro. Precio razonable: 10-30€/mes.
Inconvenientes: Tú eres el casero. Si hay una avería, la gestionas. Si tienes un problema de seguridad, lo resuelves tú. Si se llena el disco, lo limpias tú.
¿Para quién es? Desarrolladores, sysadmins junior, webs con tráfico moderado que necesitan control sin el coste de un servidor dedicado.
La casa en urbanización: el VPS bien configurado
Tu propia casa con jardín. Más espacio, más privacidad, más responsabilidad.
Tienes que mantener el jardín, reparar el tejado cuando gotea, pagar el IBI, contratar tu propio seguro. Pero también puedes instalar la alarma que quieras, poner la calefacción a la temperatura que te dé la gana, y dejar la puerta abierta si te fías de tu vecindario (spoiler: no te fíes).
En términos técnicos:
- Un VPS con recursos generosos, o varios orquestados. 4-8 CPU, 16-32 GB RAM, SSD NVMe rápido.
- Control total: puedes montar balanceadores de carga, servidores de caché, CDN propios.
- El mantenimiento es tuyo. Actualizaciones, backups, monitorización, seguridad… todo recae sobre ti o sobre el equipo que formes.
Ventajas: Escala verticalmente con algo de esfuerzo. Rendimiento optimizable al milisegundo. No compartes recursos con nadie que no elijas.
Inconvenientes: El precio y el tiempo de gestión escalan rápido. Si no tienes los conocimientos (o a alguien que los tenga), esto se convierte en un segundo trabajo.
¿Para quién es? Proyectos serios, e-commerce con volumen, startups técnicas, agencias que gestionan múltiples clientes.
La casa independiente: el servidor dedicado
Tu propio terreno. Tu propia casa. Sin paredes compartidas con nadie.
Puedes construir lo que quieras. Ampliar cuando te dé la gana. Poner paneles solares, un pozo, lo que tu presupuesto permita.
En términos técnicos:
- Un servidor físico en un datacenter. Todo para ti: CPU, RAM, disco, red.
- Rendimiento predecible. Sin vecinos ruidosos. Sin overselling.
- Inversión inicial alta, costes de mantenimiento, responsabilidad total.
Ventajas: Rendimiento máximo, control absoluto, sin compartir nada con nadie.
Inconvenientes: Si se rompe el disco, lo reemplazas tú (o pagas a alguien). Si necesitas más potencia, son obras de verdad: hardware nuevo, dinero nuevo.
¿Para quién es? Proyectos con necesidades específicas de hardware, compliance, o tráfico constante de alto volumen. También para sysadmins que prefieren dormir tranquilos sabiendo que nadie más está en su máquina.
El hotel: el cloud elástico
Te alojas por noches. Hoy duermes en una habitación estándar. Mañana, si vienen tus padres, pides una suite. Pasado mañana te vas y la habitación se queda vacía.
Pagas por lo que usas. Flexible. Moderno. Excitante.
Y luego llega la factura a final de mes después de haberte bebido una botella de agua del minibar.
En términos técnicos:
- Infraestructura elástica: AWS, Google Cloud, Azure, o providers más simples como DigitalOcean, Vultr, Linode.
- Escala hacia arriba y hacia abajo según demanda. Pagas por hora o por segundo de cómputo.
- Si no configuras los límites, los autoescalados y los apagados automáticos, tu factura puede convertirse en una sorpresa desagradable.
Ventajas: Flexibilidad brutal. Puedes lanzar 100 servidores en 5 minutos si lo necesitas. Datacenters en todo el mundo.
Inconvenientes: La complejidad, la factura inesperada y el vendor lock-in. El «solo un poquito más de capacidad» que se convierte en 10x el coste original.
¿Para quién es? Aplicaciones con tráfico muy variable, startups en crecimiento que necesitan escalar rápido, equipos con conocimiento DevOps real.
El piso con servicio de limpieza: el hosting «managed»
Aquí es donde me quiero meter. Porque el mercado del hosting gestionado es el segmento más confuso, más marketiniano, y más peligroso para el cliente que no sabe exactamente qué compra.
Lo que te venden
Te venden tranquilidad. «Nosotros nos encargamos de todo. Tú dedícate a crear contenido.»
Y la lista de características suele incluir:
- Instalación de WordPress
- Certificado SSL
- Backups automáticos
- Protección DDoS básica
- Entorno de staging
- Actualizaciones del core de WordPress
- Soporte especializado WordPress
- Optimización de velocidad (léase: plugin de caché propietario)
Suena bien.
Lo que no te cuentan
Que detrás de esa lista hay asteriscos más grandes que el texto.
Las «actualizaciones de WordPress core»: Sí, actualizan WordPress. Pero solo el core. Plugins y themes, tú. Y a veces ni actualizan el core si detectan incompatibilidades y no quieren romperte la web; fair enough, pero podrías haberlo hecho tú en staging.
La «velocidad optimizada»: El plugin de caché propietario está bien. Pero no hace milagros. La configuración de PHP es genérica; un memory limit de 256 MB para un WooCommerce con 8.000 productos no es «optimizado», es un chiste. El servidor de base de datos tiene la configuración por defecto que les dio el distribuidor del SO hace tres años.
Los «backups automáticos»: Los hacen, sí. Pero con retención de 7 días. Si no te das cuenta de que tu web está rota hasta el día 10, mala suerte. Restaurar un backup puede tardar horas y requiere abrir ticket con soporte.
El «soporte WordPress especializado»: Son profesionales. Pero cuando les dices «mi web va lenta», lo que hacen es abrir el dashboard y decirte «prueba a limpiar la caché» o «tu query SQL está mal optimizada». Que es verdad. Pero para eso no necesitas pagar 30€/mes por sitio; necesitas un sysadmin, que es otra cosa.
Lo que debería incluir un WordPress gestionado de verdad
Si voy a pagar 20-50€ al mes por sitio, esto es lo que esperaría:
| Lo que debería venir | Por qué importa |
|---|---|
| Tuning de base de datos | MariaDB configurado para tu volumen, no por defecto. Índices optimizados. Slow query log activo y revisado. |
| Configuración de PHP personalizada | Memory limit según tu app, OPcache tuneado, JIT si lo necesitas. No 256 MB genéricos para todos. |
| CDN configurado y optimizado | No «integración con Cloudflare». Configuración activa de caché, headers correctos, purga inteligente. |
| Optimización de imágenes | Conversión a WebP/AVIF automática, compresión optimizada, lazy loading configurado. |
| Monitorización proactiva | No «te avisamos si cae». Te avisamos si tu tiempo de carga lleva dos semanas subiendo 200 ms/semana sin que lo hayas notado. |
| Revisión de plugins | «Ese plugin no se actualiza desde 2022 y tiene vulnerabilidades conocidas.» Eso. Eso deberían decirte. |
| Gestión del bloat de WooCommerce | La base de datos se llena de transients, logs y pedidos obsoletos. Alguien debe gestionarlo periódicamente. |
| Soporte que toque código | Si mi query está mal, que me la miren. Que propongan soluciones, no que me digan «use un plugin de caché». |
| Retención de backups de 30 días mínimo | Si te enteras un mes después de que algo está mal, quieres poder volver atrás. 7 días no es suficiente. |
¿Cuántos proveedores de «WordPress gestionado» cumplen esto? Puedes contarlos con los dedos de una mano.
El fair use que nadie lee
En el hosting compartido (y en muchos «managed» que funcionan sobre infraestructura compartida) existe la «fair use policy»: las normas que dicen qué está permitido y qué no.
Son las mismas que te van a suspender el sitio cuando tengas 3.000 visitas al día en un plan de «visitas ilimitadas».
«Ilimitado» significa «hasta que nos satures la máquina compartida.»
- CPU: 0,5-2 segundos de uso por día según plan.
- I/O: prioridad baja si compartes disco con decenas de sitios.
- Inodes: 100.000-500.000 archivos máximo.
- Procesos simultáneos: 20-30 concurrentes como mucho.
Si montas un e-commerce con 5.000 productos, 500 visitas/día y un carrito con 20 procesos simultáneos, no estás en el plan correcto. Y tu proveedor no te lo va a decir hasta que te suspenda la cuenta.
¿Qué tipo de vivienda necesitas?
No existe el hosting perfecto. Existe el hosting adecuado para cada momento.
Si estás empezando: piso compartido. Algo barato que funcione. No inviertas 50€/mes en algo que todavía no sabes si va a funcionar.
Si ya tienes tráfico y necesitas control: VPS. Aquí empieza el dilema de si gestionado o no:
- VPS gestionado: te dan el servidor listo, pero solo tocan la infraestructura, no tu aplicación.
- VPS no gestionado: te dan la máquina y tú te las apañas. Más barato, más control, más trabajo.
Si tienes un e-commerce serio o tráfico constante: VPS bien configurado en un datacenter decente, o servidor dedicado cuando el VPS se quede corto. Si tienes equipo técnico, montadlo vosotros: será mejor y más barato. Si no lo tienes, el «managed» es un parche, no una solución definitiva. También tienes profesionales de esto: los sysadmin.
Si necesitas escala global: cloud. Pero sin conocimientos DevOps es como pedir prestado un coche de Fórmula 1 sin saber cambiar de marcha. Para un WordPress, es el retrete más caro del mundo.
El coste que nadie pone en la tabla
He hablado de dinero. Pero hay otro coste más difícil de cuantificar: el tiempo.
Un VPS no gestionado consume tiempo. Actualizaciones, monitorización, incidencias, optimizaciones… Si no lo haces tú, lo hace alguien de tu equipo. Si nadie lo hace, se acumula deuda técnica hasta que algo rompe.
Los proveedores «managed» venden tranquilidad, pero la tranquilidad que venden es parcial. Te gestionan el servidor, no tu aplicación. Te gestionan las actualizaciones del core, no los 47 plugins obsoletos que tienes instalados.
La pregunta no es «managed o no gestionado». La pregunta real es:
¿Quién se encarga cuando algo se rompe a las 6 de la mañana?
Si la respuesta es «yo», invierte en conocimiento o en alguien que lo tenga. Si la respuesta es «ellos», asegúrate de que realmente van a responder, y de que van a resolver algo más que reiniciar el servicio.
Un resumen
- Compartido: para empezar y para proyectos pequeños que no van a crecer.
- VPS: el punto medio entre control y coste.
- Dedicado: para necesidades específicas de rendimiento o compliance.
- Cloud: para escala real, pero con complejidad y coste que hay que entender antes de asumir.
- «Managed»: una palabra que significa cosas distintas según quién la use.
Antes de pagar por «gestionado», pregunta estas cuatro cosas:
- ¿Qué incluyen exactamente?
- ¿Qué no incluyen?
- ¿Quién responde a las 6 de la mañana?
- ¿Qué pasa cuando mi sitio crece?
Si no te saben responder con claridad, probablemente no están vendiendo lo que tú crees que compras.
Y si estás leyendo esto pensando «tengo un hosting managed y no sabía todo esto»… no pasa nada. Ahora lo sabes. Y puedes decidir si lo que pagas vale lo que recibes.
A veces sí. A veces no. Depende de ti, de tu proyecto, y del tiempo que quieras dedicar a la infraestructura.






Deja una respuesta